lunes, 31 de julio de 2017

CORALINE - NEIL GAIMAN adaptada por P. CRAIG RUSSELL

Cuando Coraline atraviesa una de las puertas de la casa nueva de su familia, se encuentra que hay otra casa extranamente similar a la suya (aunque la nueva sea, definitivamente, mejor). Al principio, todo parece maravilloso: la comida es más sabrosa que la de casa y el cajón de los juguetes esta repleto de angelitos de papel que vuelan solos y de calaveras de dinosaurios que parecen vivas y se arrastran haciendo castanetear los dientes. Pero resulta que hay otra madre que vive ahí, y otro padre, y quieren que Coraline se quede con ellos y se convierta en su pequeña. Quieren cambiarla y no dejarla ir jamás. Coraline tendrá que enfrentarse a ellos con todo su ingenio y las herramientas que encuentre, si es que ha de conseguir salvarse y volver a su vida normal.

"Esta novela es maravillosa y da miedo". - Phillip Pullman.

"Este libro hará que los escalofríos te recorran la espalda, te salgan por los zapatos y cojan un taxi camino al aeropuerto. Contiene el terror delicado de los cuentos de hadas y es una obra maestra". - Terry Pratchett.


En primer lugar, no se trata de la novela original de Neil Gaiman sino que es una adaptación ilustrada (un cómic) de ésta. La adaptación es de P. Craig Russell; ilustrador que desconocía por completo. 

La novela de Gaiman no la he leído aún, pero me tropecé con esta adaptación y decidí darle una oportunidad. Había visto la película animada de Henry Sellick hace tiempo así que no desconocía la trama.

Coraline se va a vivir con sus padres a una casa nueva. Una casa enorme y vieja. Actualmente, la casa ha sido modificada de manera que viven varias personas allí. Arriba vive el vecino loco, un señor con un enorme mostacho que asegura que está entrenando a un circo de ratones. Debajo del piso de Coraline y sus padres, vivían la señorita Spink y la señorita Forcible, unas viejas que viven con un montón de perros. 

Es verano, y Coraline se aburre muchísimo. Ha explorado todo su piso. También ha ido a visitar a los vecinos. E incluso el jardín que rodea la casa no tiene ni un sólo rincón desconocido para Coraline. Por si fuera poco, en casa sólo hay comida insípida y repugnante. Su madre no le hace el menor caso y su padre no para de trabajar. Todo es muy aburrido. 

Un día, en una de sus exploraciones por la casa, descubre una puerta que está cerrada con llave. Al preguntarle a su madre, descubre que esa puerta no conduce a ningún sitio, estaba tapiada. La puerta da al apartamento de al lado que está vacío. 

Una noche, Coraline escucha un ruido sospechoso. Al levantarse e ir en busca del origen de ese ruido, descubre la puerta que no va a ninguna parte abierta. Qué sospechoso.

Mientras, los días siguen igual; son aburridos y Coraline ya no sabe cómo pasar el tiempo. Así que decide coger la llave de la puerta que no va a ninguna parte y abrirla. Y... ya no estaba tapiada. 

Coraline cruza el pasillo y se encuentra con un piso idéntico al suyo. Idéntico de verdad; con la misma decoración y los mismos muebles... y los mismos padres. Aunque no son realmente sus padres, son "sus otros padres". "Sus otros padres" se parecen a sus padres, salvo que en vez de ojos tienen botones. 

En "su otro piso" todo es muy distinto: la comida está deliciosa, su habitación es colorida y está llena de juguetes y todo parece realmente interesante. Pero resulta, que cuando Coraline quiere regresar a su casa de verdad, "su otra madre" hará todo lo posible para impedírselo. 

Desconozco la similitud con la novela de Gaiman, pero sin duda su esencia se encuentra en esta novela gráfica.
Coraline es tétrico, de hecho, es la historia más terrorífica que he leído de Gaiman. Me cuesta creer que esté considerado un cuento infantil... porque de infantil tiene poco. Pese a estar protagonizado por una niña (como muchas de las novelas de Gaiman) y contenerse aire tierno y delicado propio de los cuentos de hadas, el aura que rodea la historia es oscura. No hablemos ya de "su otra madre" con botones en vez de ojos. Da un miedo y un mal rollo increíble. 

La adaptación de Craig Russell es preciosa. Bien ilustrada y muy detallada, deteniéndose en los pequeños detalles. Este elemento encuentro que es crucial para reflejar ese aire tenebroso que nubla toda la historia. 
Imagino aún así, que leer la novela original, obligándote a utilizar por completo la imaginación, debe de resultar más escalofriante.

Una lectura rápida y pegadiza, ideal para leer en una tarde lluviosa.


"La ingratitud de una hija es más hiriente que un diente de serpiente. Pero hasta el espíritu más orgulloso puede ser doblegado... con amor".

"Los gatos no tenemos nombre. Vosotros, los humanos, tenéis nombre porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, así que no necesitamos nombre".






2 comentarios:

  1. Esta novela gráfica me gusta porque es calcadita a la novela. Lo único en lo que difiere sería en el físico de los personajes, pues en la de Gaiman también hay ilustraciones que reflejan mejor su visión, pero en cualquier caso, Russel hizo un buen trabajo.

    Coincido en que no es una historia infantil, de hecho Gaiman, pese a que sus historias pueden parecerlo, en el fondo trata temas más complejos y tétricos de lo que presenta a simple vista y por eso me encanta.

    Saludos!

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  2. Yo vi la película y me encantó. Como bien dijiste es una historia oscura y da escalofríos. Sabía que había una adaptación ilustrada, pero no le había prestado demasiada atención. Tendré que leerla :). Saludos y muy lindo blog

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